¿Sabías que los perros también lloran?

Los perros también pueden llorar cuando se sienten tristes o tienen miedo, pero su forma de expresarlo es distinta a la nuestra

ómo lloran los perros es una de las preguntas que nos hacemos si convivimos con una mascota en casa. Por ejemplo, ¿lo hacen los perros si están tristes? ¿Puede su estado de ánimo provocarles lágrimas? De hecho, si nos hemos fijado bien en nuestra mascota, habremos podido ver en alguna ocasión cómo le caen unos buenos lagrimones de los ojos. ¿Está llorando de verdad?

¿Cuando los perros lloran no sueltan lágrimas?

Cómo identificar el llanto de mi perro es algo que nos debe preocupar como compañeros y como responsables de su bienestar.»Si entendemos llorar como ‘derramar’ lágrimas, la respuesta es que sí, lloran, pero no como manifestación de un determinado estado emocional, sino para lubricar y proteger sus ojos. También pueden producir lágrimas como consecuencia de alguna infección o una enfermedad ocular», nos aclara Carlos Carrasco, del canal de YouTube ‘Dos Adiestramiento’ y autor del libro ‘Haz equipo con tu perro’ (Plataforma Editorial).

Por tanto, no, aunque los perros pueden estar tristes y sentir otras emociones, como alegría, enfado o miedo, si ves que derraman lágrimas no se debe a que se sienten con el ánimo bajo. Sin embargo, nos explica, ante situaciones que les provoquen tristeza, miedo o ansiedad, los perros lloran (sin derramar lágrimas) emitiendo un sonido muy característico, que está entre el aullido y el gemido». Es decir, los perros sí lloran, solo que lo hacen a su manera, y debemos prestarles atención.

¿Por qué llora mi perro?

Por ejemplo, algunas de las causas que pueden provocar este ‘llanto’ son el miedo ante una situación desconocida, un dolor o malestar físico, o la ansiedad que muchos perros sienten al quedarse solos en casa. «Notaremos que nuestro perro llora porque escucharemos su llanto durante varios segundos o incluso minutos», señala el experto. 

Carlos Carrasco nos advierte de que no podemos dejar pasar por alto estas reacciones, puesto que pueden poner en peligro la vida del animal. Por ejemplo, si vemos que nuestro can sufre ansiedad por separación, hay que consultarlo con nuestro veterinario o con un etólogo para que pueda ver en qué situaciones sucede y qué remedios se han de poner para tratarle. «Algunos casos de depresión reactiva muy severa (unida a otras patologías), pueden acabar con la muerte del animal», alerta. 

 ¿Cómo saber si mi perro está sufriendo?

Otro aspecto del llanto que nos debe preocupar es cómo saber si nuestro perro llora de dolor o si está triste. Cuando convivimos con ellos, les observamos tanto y conocemos tan bien su comportamiento que es difícil que no nos demos cuenta de que nuestro can no está bien. Sin embargo, no es imposible. Por ello, Carlos Carrasco nos da algunas pistas que nos pueden orientar. «Podemos notar que nuestro perro está triste si percibimos que durante los últimos días está decaído, poco activo, no tiene ganas de jugar, le hemos oído aullar… Habría que evaluar el caso concreto y conocer las circunstancias y vivencias del animal para determinar si estas conductas podrían tratarse de síntomas de tristeza«.

Si notásemos un cambio brusco en el estado de ánimo de nuestro perro, debemos acudir al veterinario para descartar que ese cambio de comportamiento pueda deberse a alguna enfermedad o dolencia. Y es que cuando nuestros perros no pueden hablar, pero sí nos expresan lo que les ocurre con sus gestos o variaciones en sus hábitos. Estas son formas que tienen los canes de decirnos que algo les pasa. En ese caso hay que buscar ayuda profesional, al menos, para descartar un problema de salud. 

Perros cuidados e independientes, perros más felices

Como añade Carlos Carrasco, el bienestar de nuestra mascota pasa por atender tanto sus necesidades físicas como emocionales y estar atentos a posibles señales que nos indiquen de que puede tener un problema de salud. «Para promocionar a nuestro perro una vida plena y feliz debemos cubrir sus necesidades básicas, que a nuestro entender son una buena salud (alimentación, vacunación, desparasitación, revisiones veterinarias), ejercicio físico y mental, educación respetuosa y cariño productivo«, recuerda el adiestrador canino. Es decir, hay que evitar humanizarles y excedernos en los mimos y caricias. 

«Mimamos constantemente a nuestros perros. Los saturamos de cariño y esto es un premio para los humanos más que para ellos. De hecho, cuando colmamos de este cariño no productivo a nuestras mascotas, les estamos provocando un problema de hiperapego, una mayor dependencia hacia nosotros y que desarrollen problemas de ansiedad. El cariño productivo es aquel que sirve para ‘premiar’ los buenos comportamientos, como vía para reforzar las buenas conductas. Y este cariño productivo es el que ayudará a nuestra mascota a que sea un animal autónomo, equilibrado, sin problemas de dependencia y otros problemas de conducta que son dañinas para él», concluye Carlos Carrasco. 

Fuente: Hola

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