Tenencia responsable, clave para que un perro no signifique peligro

Algunas razas de perros ya vienen preparadas genéticamente para pelear o atacar», asegura el médico veterinario y adiestrador José “Cheché” Magallanes, que tiene una especialización en etología canina, es decir, el estudio de su comportamiento. «Por eso hay que asesorarse antes de adquirir una mascota y, sobre todo, ser responsable en la tenencia», afirma.

La afirmación de Magallanes viene a cuento de dos casos muy recientes de ataques de perros a personas. Uno ocurrió en San Martín, Buenos Aires, y se conoció gracias a la viralización de un video del hecho protagonizado por tres pitbull que agredieron a una mujer en la calle. El otro ocurrió en San Luis, donde un can mordió a un niño, lo que motivó la intervención de Zoonosis de la Municipalidad y del juez de Faltas.

El Diario de la República consultó a Magallanes y a otros especialistas y en general coinciden en que un aspecto principal del problema de los perros que atacan a los seres humanos es que los dueños no se ocupan de los animales como corresponde.

Magallanes, que como veterinario se encarga de la atención de los perros de la Policía de San Luis, comentó que existen razas que ya vienen preparadas genéticamente para pelear, como los pitbull, rott-weiler, dogos, entre otras. Y señaló que últimamente crecieron las consultas por agresiones de bulldog francés. “Algunas razas se ponen de moda y la gente no solo no sabe educarlos, sino que tampoco conoce su historia. Los ve bonitos y después del año empiezan los problemas”, dijo.

Remarcó la importancia de la tenencia responsable de los animales, dado que hay que contar con el espacio adecuado y el cerramiento para que no se escapen, por ejemplo las rejas o telas olímpicas para impedir que saquen el hocico y la cabeza hacia la calle. El alambrado olímpico puede ser inseguro, dado que lo rompen y salen por debajo. También hay que contar con la altura de los tapiales adecuados.

En cuanto a los paseos destacó que muchas veces los propietarios los llevan sueltos, sin la contención adecuada, como una correa y collar de ahorque. Con respecto al bozal, señaló que se debe tener cuidado con los golpes de calor, dado que los perros transpiran por la respiración.

Otro punto a tener en cuenta es quién lo lleva durante la hora de recreación. “A veces los padres le dan un pitbull o un rottweiler a su hijo de 10 años, que no es suficientemente fuerte para contenerlo si el animal se asusta o se pone agresivo”, manifestó.

Magallanes sostiene que, en general, las personas no conocen mucho sobre la educación de los perros. “No lo tienen bien claro. Muchos consultan porque dicen que les ladra, salta encima, rompe cosas o hace pozos y me piden que se los adiestre, pero son dos cosas totalmente distintas”, dijo el especialista. Explicó que el adiestramiento consiste en ejercicios puntuales que le puede enseñar cualquier persona, dos o tres veces a la semana durante tres meses, por ejemplo sentarse, echarse, quedarse quieto, caminar al lado, entre otras prácticas, mientras que la educación del comportamiento depende exclusivamente del propietario las 24 horas del día.

“Se trata de darles pautas de convivencia para lograr una mejor relación, donde el perro entienda qué cosas puede hacer y qué no”, destacó Magallanes.

«No hay que humanizarlos»

Por lo general los propietarios de las mascotas tienden a humanizarlas. Y si bien muchos creen que hacerlo está bien, en realidad daña al animal: “Si tenemos uno de raza fuerte y le gruñe a una persona, lo primero que le diríamos a la mascota es que se quede tranquilo, que es un amigo, pero ellos no entienden en palabras, ya que vienen de un mundo de gestos y sonidos. Si además usamos el mismo tono para felicitarlo vamos a reforzar la conducta, de ahí la importancia de los gestos de la cara para que sepa que estás enojado. No puede haber grises”, acentuó.

Explicó que los perros entienden por condicionamiento, o sea que por una acción de él hay una respuesta positiva o negativa. “Los que están detrás de una reja se ponen violentos porque ven pasar gente por la vereda y ladran. Automáticamente ellos relacionan que con su ladrido lograron que el individuo se vaya, y esto genera más agresión. Lo mismo sucede con los que están atados con vista a la gente, les genera más violencia. Antes te decían que lo hicieras para que se pusieran más malos”, comentó el adiestrador. Advirtió que si alguien se acerca a tocarlo el animal se sentirá arrinconado, debido a que no tiene adónde escapar y puede morder por temor.

«Moldear su carácter»

Gustavo González Ontivero, propietario de un criadero de rottweiler y adiestrador, remarcó que si bien las razas como los dogo, pitbull, mastín napolitano son consideradas peligrosas, de igual modo se puede moldear su carácter de acuerdo a la sociabilización que les dé su propietario.

Además, señaló que antes de adquirir un cachorro hay que tener en cuenta la impronta genética. “Si se compra un beagle, por ejemplo, deben saber que lo tendrán que sacar a caminar, dado que antiguamente se lo usaba para cazar. Cuando sienta a otro perro va a ladrar y lo hará seguido, esto al dueño le molestará y lo sacará a la calle, por eso después los encontramos sueltos y terminan mordiendo a la gente. Son muy territoriales”, precisó.

Los animales tienen un período de sociabilización y todo lo que conozcan hasta los cuatro meses nunca se les olvidará. “Cheché” Magallanes detalló que en ese tiempo es fundamental que conozcan a otros perros y a otras personas que no sean del grupo familiar, como también que se vayan acostumbrando a distintos sonidos, como motos, autos, sirenas, ya que de esta forma el perro será más seguro.

“Los veterinarios dicen que no hay que sacarlo hasta tanto no tenga todas las vacunas. Yo les aconsejo que con la primera lo saquen, no a una plaza concurrida, sino al campo, y puede ser en brazos. Ellos escuchan y huelen cosas que nosotros no. Toda esa información les sirve”, dijo.

Fuente: eldiariodelarepublica

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