Para muchas mascotas, el tiempo pasa sin un hogar

No es ningún misterio el problema que muchos refugios de animales sufren respecto a los perros y gatos que ya tienen cierta edad, algún tipo de dolencia, tienen un tamaño más grande o incluso están catalogados como de razas consideradas peligrosas, ya que no suelen querer adoptarlos y pasan sus últimos años de vida al cuidado de este tipo de asociaciones. Amparo Requena, presidenta de Modepran, entidad que gestiona el recinto municipal de Valencia en Benimàmet, explica cómo es vivir con animales que tienen pocas esperanzas de encontrar familias que los acojan como a uno más.

La protectora se encarga de cuidar a los animales abandonados que llegan por diferentes pero con una misma necesidad, encontrar compañeros de vida. «Hay muchas mascotas contabilizadas para las que pasa el tiempo y no encuentran un hogar», alerta Requena. Desde el refugio se pide que hayan más voluntarios ayudando a estos animales. «Hay muchos pero no tantos como nos gustaría», apunta.

La presidenta de la asociación declara que es importante que los voluntarios que lleguen al refugio tengan idea de seguir con ellos de forma permanente y no efímera, «pues se dedica mucho tiempo a enseñar el protocolo y si el voluntariado es a corto plazo, no es cómodo», indica.

«Muchos de ellos son unos luchadores, es una pena el uso que hacemos los humanos de los animales», dice Requena

La crisis del Covid-19 también ha afectado a las mascotas de personas que por desgracia han fallecido o han sido hospitalizadas. «Hubo un repunte de animales», destaca la presidenta. Además, verano es una época en la que las adopciones bajan considerablemente, por lo que apela a una adopción responsable, lo que define como «hacer al animal un miembro más de la familia, con todas las consecuencias», es decir, que el adoptante sea muy consciente de que es probable que se tengan que afrontar costes económicos, saber qué hacer con los animales cuando las personas que adoptan se van de vacaciones, etc… «Debe ser una elección muy meditada», subraya la experta.

Una de las lacras que denuncian desde los refugios de animales es la falta de información que tiene la sociedad en general, al referirse a animales con dolencias o de edad adulta. «Muchos piensan que por ser mayores o tener enfermedades se van a morir rápido, y esto no es así», apuntan. «Hay una falta de información brutal». Por su parte, Vicky, voluntaria del refugio gestionado por Modepran, entre otras asociaciones, y también voluntaria de acogida, da su propio testimonio y asegura que los animales de edad más adulta o con alguna dolencia «son una maravilla y los más agradecidos». Tanto el caso de Vicky como el de otros se dedican a acoger a animales bien de forma permanente, es decir, los adoptan, o lo hacen a corto plazo sabiendo que van a ser enviados a una casa en un plazo que intentan ser lo más corto posible. De esta forma, se evita que estén más tiempo en el refugio, «es lo que intentamos evitar». Además garatiza que se les da «un hogar adecuado hasta que los adoptantes puedan ocuparse de ellos».

La voluntaria asegura que siempre que legaliza la adopción de unos de sus animales en acogida, lo hace asegurándose que va a estar en un hogar o igual o mejor. «Nunca permitiría que fuesen a hogares donde no reciban lo mismo que reciben aquí», detalla. «Muchos de ellos son unos auténticos luchadores, es una pena el uso que hacemos los humanos de los animales», lamenta Vicky.

Pasa igual con los gatos, según cuentan las voluntarias, que aunque parezca mentira llegan a morir de pena cuando los abandonan porque son felinos caseros que cuando entran en las protectoras dejan de comer y se mueren de pena. Insistentemente hacen llamamientos para que vayan la gente a sacarlos de este tipo de centros, pero esa casa tarda o nunca llega y llegan a morir de pena al ser muy delicados. Vicky, desde su posición, manda un mensaje social: «los animales no se compran, se adoptan, comprar compras un mueble», sentencia.

También pide a los ayuntamientos que «deberían estar más concienciados con el tema, tener colonias controladas dónde se esterilice, se traten las enfermedades, tengan un refugio y no que por alimentar animales de la calle te tengas que ver como un delincuente porque te gusten».

Fuente: lasprovincias

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