Negocios “pet friendly”: cada vez son más los que aceptan el ingreso de mascotas

Con el correr de los años nuestras amadas mascotas fueron ocupando un rol más importante dentro de nuestras familias y vidas, eso implica que muchas costumbres cambian, imaginar hace años atrás irse de vacaciones con un perro o ir a un restaurant acompañado de un gato era casi algo impensado, más aún la creación de lugares exclusivos para compartir una salida o un paseo juntos, como nos gusta decir con la «familia completa».

En San Francisco, cada vez son más los negocios que aceptan que clientes ingresen con sus mascotas aplicando ciertas reglas como el uso de collar o bozal, dado que no existe ningún tipo de legislación como hay en grandes ciudades tal es el ejemplo de Buenos Aires.

En los negocios de Carolina Fogel y Laura Roasenda, dos conocidas proteccionistas de la ciudad, perros y gatos siempre pueden ingresar mientras estén al resguardo con sus dueños.

Allí siempre van a encontrar una caricia, agua fresquita y un bocadito de regalo. Ahí los clientes son todos bienvenidos, pero si van con mascotas, aún más.

Carolina Fogel, vende ropa interior en el centro: «Desde el minuto uno que tengo el negocio que puse un cartel que indica que el negocio le da la bienvenida a las mascotas».

Recibir a los perritos, «es una forma de vida, creo que no podría evitar que ingresen porque son parte de nuestra diaria. Muchas personas todavía no se animan a ingresar a los negocios cuando están con sus perros y las invito porque si la mascota tumba algo con la cola no pasa nada o si hace pis, se limpia», confió Carolina.

En los negocios de fotografía de Roasenda en la esquina de Avellaneda y Libertad, y en su sucursal en los locales debajo del ex Hotel Libertador, los perros siempre son bienvenidos. De hecho, las propietarias dan lugar a los integrantes de la familia de cuatro patas que comparten con ellas la jornada laboral.

En el comercio, «aceptamos que las personas ingresen al local con mascotas porque son parte de la sociedad y porque además pertenecen al núcleo familiar, son un miembro más de la familia», destacó Laura Roasenda.

Tanto en uno como en otro negocio, sus mascotas están presentes y son parte de la vida cotidiana laboral.

Coca y Peludito reciben a los clientes en su casa de fotografía. (Marcelo Suppo)

«Es otro ambiente»

Con Carolina está Petiso, su compañero adoptado que es el alma del negocio. «Con sus mañas, nos dimos cuenta que no usa correa, pero se maneja muy bien al lado de las personas. El, por su alma de compañero, empezó a caminar todos los días conmigo al negocio y desde entonces, siempre viene. El problema es que le gusta salir y estar en la calle, y eso no está bien, es un problema, pero es hermoso trabajar al lado de un animal porque es otro ambiente», contó la vendedora.

Lobito, Chocolino, Peludito y Otto son callejeritos que acompañan a la familia Roasenda desde hace mucho tiempo. Claro que algunos viven con la familia y otros van y vienen con sus espíritus libre. «Los callejeros son muy dóciles y manifiestan agradecimiento», destacó.

Petiso recibe a los clientes humanos y no humanos en el comercio de Carolina Fogel. (Manuel Ruiz) 

Con correa o en upa

Si bien en San Francisco no existe una legislación que regule cómo deben ingresar las mascotas a los negocios, en los que fueron consultados se pide que tengan correa o estén en los brazos de los compradores, para evitar cualquier inconveniente.

«Todos los que vienen al negocio lo hacen con correa y son perros acostumbrados a pasear. Ellos entran y huelen el negocio que es algo natural», relató Carolina.

«Cuando ingresan nuestros clientes, vienen con sus mascotas y correas. Nosotros consideramos que los animales miman el alma de las personas, son su compañía y debemos tratarlos con dignidad y respeto», contó Laura. 

Otro detalle interesante para aquellos que utilizan los servicios de remis, es que hay móviles disponibles para el traslado con mascotas, siempre y cuando se detalle el tamaño del animal.

Todos son bienvenidos en los locales que admiten a mascotas. 

También los «visitantes»

Carolina siempre recibe «amigos» en el negocio. De hecho, siempre hay agua disponible para ellos. «Cuando tenía el negocio sobre bulevar 25 de Mayo, Yago, un perro negro de otro negocio de la vuelta venia visitarme. El entraba como un campeón pidiendo su bizcochito».

Además de aceptar a los clientes humanos con sus compañeros fieles, los negocios que aceptan su presencia también dan lugar a los que pasan por ahí para que tomen un descanso y de paso, aprovechan para tomar un poco de agua o comer un bocadito. Si hace calor o hace frio, el ventilador o la mantita también están allí para acobijarlos. «Ellos no son callejeros, son perros abandonados. Saben que aquí tienen un plato de balanceado, agua y sobre todo amor».

Para Roasenda, «Es un gran problema de la sociedad de hoy hay muchos abandonos. Los perros no tienen la culpa de las irresponsabilidades de la gente. Para evitar esto están las castraciones gratuitas y es fundamental que la gente entienda la importancia que tiene eso para evitar que haya animales en las calles».

«Le aconsejo a las personas que adopten. El amor no se compra y adoptar un perro o in gato, es una caricia al alma».

«Los negocios deberían aceptar a los animales porque no entiendo por qué no hacerlo. Puede haber miedo, pero es raro que ocurra algo malo. Entiendo que a muchas personas no le gusta la presencia de los animales en ciertos lugares, pero nada malo puede ser», concluyó Fogel.

Para mascotas viajeras

Como algunas líneas aéreas permiten viajar a los pasajeros juntos a sus mascotas, sugerimos este sitio www.guiapetfriendly.com, que se puede encontrar información variada sobre alojamiento, gastronomía, productos, servicio y turismo en el exterior.

Fuente: lavozdesanjusto.com.ar

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