Los perros y los gatos pueden quererse

Los perros y los gatos pueden quererse

Un video de un perro y un gato que se tratan como hermanos es viral en España. En las redes hay más de 100 mil casos similares.

En San Francisco, Estados Unidos, un Golden Retriever de dos años, y una gata Scottish Fold de seis meses son amigos entrañables. Se llaman Samson y Cleo, y sus dueños, Lea y Eric Hendey, de 27 años, compartieron un video de sus mascotas que se hizo viral en España. Y no es casualidad.  En un mundo que acuñó la frase “como perros y gatos”, pensar que entre dos mamíferos carnívoros pueda nacer un sentimiento benévolo sorprende a muchos. 

Aunque a veces se los destina a la caza, el Golden Retriver es una de las razas caninas menos agresivas que existen. Son pésimos perros guardianes y excelentes lazarillos. Sociables como pocos, los Golden Retriever están en el círculo selecto de los perros que se recomiendan para criar en familia. Desarrollan tal afecto por sus criadores que, aun sin ser violentos, son capaces de atacar para salvar del peligro inminente a sus seres queridos. Sumamente inteligente, se les atribuye una aguda capacidad de aprendizaje. 

Todos los gatos Scottish Fold que se conocen comparten un ancestro bastante reciente, una gata blanca de Escocia. En 1961, su dueño, el pastor William Ross notó sus orejas caídas y decidió cruzarla con un British Shorthair –el gato mimoso que aparece en Alicia en el País de las Maravillas-.

El resultado fue una variante muy simpática que se propagó rápidamente, incluso llegó a Estados Unidos, y se registró como raza. De todos modos, en Escocia se intentó varias veces aunque sin éxito prohibir la especie porque se detectaron en ellos reiterados problemas de audición e infección auricular.  Aunque no sepamos si Cleo escucha que Samson ladra en vez de maullar, lo cierto es que ambos salen siempre juntos a caminar, uno sobre el lomo del otro, como muestra el video que acompaña esta nota. Y no es el único caso.

Como ellos hay muchos. Por ejemplo, el perro Albi y la gata Teddy, que se tratan como hermanos. Tienen varias camas personales distribuidas por su casa, pero siempre comparten la misma. Como si fueran almas gemelas, destinadas a estar juntas. Dicen los expertos que, a pesar de que tanto perros como gatos son territoriales, desconfiados y complejos, la convivencia entre ellos es posible, sobre todo si sucede hasta el cuarto mes de vida del perro y hasta la novena semana del gato, porque ese es el período en que ambos desarrollan sus hábitos de convivencia. En las redes sociales, hay unos cien mil videos que demuestran que lo que parecía imposible se puede lograr: convertir en amor la rivalidad.

Fuente: perfil.com

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