¿Es necesario el primer celo para castrar a mi perra?

¿Es necesario el primer celo para castrar a mi perra?

El momento a realizar la intervención ha de ser valorado por el profesional veterinario que se responsabilizará de la salud del animal, conforme a las características individuales del mismo.

La castración es la eliminación quirúrgica de ovarios, trompas de Falopio y útero, método mediante el cual controlamos la reproducción del animal de forma definitiva.

Debemos diferenciar la castración de la esterilización, que es el medio quirúrgico mediante el cual anulamos el posible tránsito de óvulos y espermatozoides para alcanzar la gestación. La esterilización se realiza generalmente mediante la ligadura de trompas: sigue existiendo celo, procesos hormonales, pero se impide la fecundación.

Centrándonos en la castración, debemos dejar constancia de la existencia de varias opciones manejadas por los profesionales con relación al momento más adecuado para realizar el procedimiento:

Antes del primer celo

La realización de la castración antes del primer celo ofrece la seguridad de que no se producirá ninguna alteración no deseada por la explosión hormonal, como por ejemplo la disminución al máximo del riesgo de padecer tumoraciones mamarias a lo largo de su vida y la ausencia de patologías relacionadas con los órganos sexuales (quistes/tumores ováricos, infecciones de útero…)
Por el lado menos positivo, la castración precoz inhibe la aparición de los caracteres sexuales secundarios por lo que el animal tendrá una conformación orgánica “más infantil”, sin desarrollo mamario y de sus órganos genitales.

Después del primer celo

  • Pasado el primer celo: en este caso la hembra habrá experimentado el desarrollo de su aparato genital y mamario, y habrá recibido a través de su torrente sanguíneo el efecto de sus hormonas sexuales.
    El porcentaje de padecimiento de tumores mamarios aumentará cada vez que el animal tenga un celo, por lo que, si la intervención se realiza después del primero, el porcentaje variará en poca medida de la situación en la que se opera al animal sin haber experimentado celo alguno.
  • Tras cumplir el primer año de edad, o alcanzar el desarrollo: en este caso, como en el anterior existe desarrollo completo sexual, efectos de las hormonas y se realiza la intervención cuando el animal ha completado, no solo su desarrollo sexual sino su desarrollo orgánico completo.
    La posibilidad de tumoraciones mamarias aumenta según el número de celos que el animal experimente hasta cumplimentar su desarrollo y los comportamientos sexuales, positivos o negativos, se habrán instaurado, siendo más complejos de manejar en caso de que aparezcan.

A la vista de las posibilidades, muchos se preguntarán en que se basará por tanto cada profesional para decidirse por una u otra opción.

Los veterinarios, según su práctica, han sido capaces de valorar en sus pacientes los efectos de la esterilización en los diversos momentos que nos ofrecen las diversas posibilidades; tengamos en cuenta que, aunque estamos hablando de una cirugía programable, no de urgencia, no siempre se puede realizar en el momento que el profesional considera: un propietario puede acudir por primera vez a la clínica para plantear la cirugía en un animal adulto, incluso senior, por lo que cualquier tipo de las valoraciones anteriormente comentadas no tienen sentido.

La mayor discrepancia técnica, científica, es cuánto puede afectar la castración precoz al desarrollo global del animal.

Los profesionales que esterilizan antes del primer celo consideran que el desarrollo global del animal no se ve afectado más allá de la inhibición de aparición de los caracteres sexuales secundarios (mamas, genitales), cuestión que para ellos compensa la drástica disminución de riesgos de aparición de tumores y enfermedades del aparato genital.

Los que esterilizan al pasar el primer celo consideran que es conveniente para el animal, no solo el desarrollo de sus caracteres sexuales secundarios, sino el aporte hormonal que ofrecen las hormonas sexuales para el organismo y para un comportamiento más estable (menos “infantil”, más “seguras de sí mismas” …)

Y finalmente los que deciden la castración cuando el animal ha completado plenamente el desarrollo orgánico valoran positivamente el desarrollo integral, contando con un aumento de las posibilidades de presencia de tumoraciones y patologías sexuales en el futuro.

La práctica totalidad de profesionales que realizan estas intervenciones quirúrgicas tienen clara su opción, y, aunque pueda parecer ilógico que existan varias opciones validas, debemos tener en cuenta otros muchos factores que sería tedioso citar en un artículo y que forma parte de la decisión clínica del profesional ante cada caso de forma individual.

No es lo mismo valorar cuando castrar a un animal que vivirá en el entorno de una familia, que a un animal de trabajo, castrar a un cachorro que se presenta seguro ante el mundo, o a un animal con ciertas dificultades de interacción/socialización.

Como siempre, en todos los temas que afecten a la salud de vuestros amigos no racionales, confiar plenamente en vuestro veterinario.

Fuente: muyinteresante.es

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